Pladema reivindica el Contrato de Río en su acto de los Enamorados
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- Creado: 21 Febrero 2012
La Plataforma en Defensa del Matarraña, Pladema, celebró el domingo el día de los Enamorados del Matarraña en un acto donde además de la convivencia y un buen almuerzo entre amigos, no faltaron las reivindicaciones.
Entre ellas, la puesta en marcha del plan del Contrato de Río, o que se retome el plan de las depuradoras en Aragón. Asimismo, respecto a polígono industrial que Beceite construye en la misma confluencia entre el Ulldemó y el Matarraña, Pladema pidió que las empresas que se asienten en ese espacio no sean contaminantes para no afectar al cauce.
La mañana ofreció una buena temperatura para disfrutar de unos 25 kilos de panceta y chorizo y coc rápida sobre un mirador que ofrece espectaculares vistas del río. Pero a pesar de su romántico nombre, esta celebración no está relacionada con San Valentín. «Se trata más bien de amor por el río Matarraña», explicó José Latorre, miembro de Pladema.
Este acto, que ya se ha convertido en un clásico del calendario matarrañense, nació en 1998 como reacción de los beceitanos a los planes de bombeo de las aguas matarrañenses hasta el embalse de Pena. En un principio, este almuerzo se realizaba junto a un antiguo molino donde reza un cartel contra la sinrazón y el despilfarro. Pero en 2010 se inauguró un bonito merendero junto al río en el lugar que ocupaba la estación como símbolo de la resolución de los conflictos mediate el diálogo, donde desde entonces se sigue realizando ese acto. Ese día se contó con la presencia de todas las partes implicadas en las negociaciones: regantes, asociaciones, Confederación y Gobierno de Aragón, cuya comitiva estuvo encabezada por el entonces presidente Marcelino Iglesias. «Les dijimos que si nos cambiaban la estación de bombeo por este parque quedábamos como amigos», bromeó Latorre.
La fuerza del diálogo
Sea como fuere, el camino hasta ese dialogo fue duro y difícil. El bombeo de aguas, un proyecto que arrancó en 1997, contó con los auspicios por la Confederación Hidrográfica del Ebro, contó con el rechazo frontal de los beceitanos, y provocó un fuerte enfrentamiento entre todos los municipios de la cuenca del Matarraña. Para calmar los ánimos de un pueblo que, como Fuenteovejuna se había alzado a una, fue necesaria la intervención de un centenar de agentes antidisturbios.
Para la treintena de miembros de Pladema participantes en el almuerzo, el bombeo de aguas, más que un fracaso hidrológico, fue un fracaso político al intentar imponer un plan sin contar con el territorio. A medida que la CHE, los regantes y la DGA reconocieron que se había abierto un conflicto, aquellos que apostaron por el diálogo desde un principio empezaron a ser tenidos en cuenta.
Más aún cuando la estación de bombeo, que no llegó a funcionar ni dos años, se mostró totalmente inoperante en la fuerte sequía de 1998. Asimismo, la propia estación fue destruida en 2000 como consecuencia de una fuerte crecida del río.
Además, la experiencia de Beceite motivada por la falta de consenso hizo desconfiar de la ejecución del macroproyecto del pantano de Torre del Compte-La Fresneda. Pero para entonces, todos los actores implicados ya habían percibido la necesidad de dialogar y alcanzar pactos para resolver el conflicto. Así, en 1999 se produjo el Pacto de Fabara, refrendado en 2006 con la firma del Dictamen del Matarraña en el Ayuntamiento de La Fresneda. Gracias a esos pactos, la regulación total de la cuenca va camino de convertirse en una realidad. Ya hay dos pantanos funcionando: Val Comuna y La Trapa. Además, existen otros cinco en proyecto: Val de Beltrán y Val de Figuera en la cuenca media del Matarraña, y Comellares, Peñaroya y Monroyo en el Tastavins. La fuerza del compromiso incluso ha llevado a las autoridades a contar con la colaboración de los actores implicados en la búsqueda de las ubicaciones, una forma de actuar que también se está repitiendo para localizar el lugar más adecuado para construir la balsa que deberá regular en un futuro el río Algars.
Fuente: La Comarca